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Humedades de capilaridad. Reparación

Podemos recordar en que consiste la capilaridad o humedad ascendente en nuestra entrada acerca del diagnóstico de lesiones causadas por la presencia de humedad, no obstante hagamos un pequeño resumen de que factores intervienen en este proceso patológico.

Podemos mencionar rápidamente siete factores que van a influir en el aumento o descenso de la humedad: las condiciones climáticas (temperatura y humedad), la incidencia del sol (interviene en el proceso de secado), la presencia de sales (absorben humedad y alteran la porosidad del material al cristalizar), la porosidad y la capilaridad del material, el espesor de la pared y la naturaleza de los materiales del recubrimiento.

Además, en este sentido, el color de las paredes también intervendrá en el proceso de secado, ya que dependiendo del color, la pared tendrá un coeficiente de absorción mayor o menor, que causará una temperatura superficial diferente, y por tanto, se verá favorecido el secado en mayor o menor medida.

La porosidad de un material es la relación entre el vacío de volumen total (poros y canales) y su volumen aparente total. Prácticamente todos los materiales utilizados en fachadas tienen porosidad abierta, y la facilidad de impregnación de los materiales por el agua están directamente relacionadas con su porosidad.

El espesor de la pared determina la altura alcanzada por la humedad ascendente. La altura alcanzada aumenta conforme lo hace el espesor del muro.

Una vez dicho esto veamos qué podemos hacer para acabar con ellas.

Metodologías de tratamiento de la capilaridad

  1. Ejecución de corte hídrico. Barreras físicas horizontales.

Lo que se pretende con este método es establecer una barrera continua en la base de las paredes que impida el ascenso capilar, que puede consistir en: barreras físicas (metálicas, bituminosos, materiales impermeables, etc.) o barreras químicas (desarrolladas en el punto 2).

  • Sustitución parcial de la albañilería: Este procedimiento consiste en la sustitución de piezas de albañilería por materiales impermeables. Se comienza por la demolición parcial del cerramiento, en secciones pequeñas de unos 50 cm de longitud, en todo el espesor de la pared, y se reemplaza por materiales impermeables. Este método, aunque eficaz, es complejo, consume mucho tiempo y sólo es aplicable para los cerramientos consistentes en elementos regulares con llagas entre ellos, como las fábricas de ladrillo. Además, tienen otros inconvenientes tales como la generación de vibraciones y la posible inestabilidad del elemento, especialmente si están debilitados.

 

  • Corte del muro: con procedimientos continuos o discontinuos, utilizando técnicas similares a las utilizadas para el corte del hormigón. Los sistemas de corte más aconsejados son los de hilo diamantado pues son los más rápidos y mejores para esta opción, aunque existen sistemas de corte de disco o sierra.

CORTE HILO DIAMANTE

Hace años se utilizaron sistemas como el clavado de una lámina metálica (Sistema Schöner Turn), o el taladro sucesivo (Método de Massari). El primero de ellos provoca golpes y vibraciones difíciles de absorber y el segundo implica una costosa mano de obra. Esto hace que ambos métodos actualmente no se utilicen. No obstante, los vamos a explicar a continuación:

  • Barrera física – método Schöner-Turn: consiste en la introducción de hojas de acero inoxidable corrugadas utilizando martillos neumáticos. Esta metodología también está limitada a las paredes constituidas por elementos regulares tales como ladrillos o piedra aparejada, con juntas horizontales continuas y bien definidas, en las que introduciremos nuestra lámina.

 

  • Barreras Físicas- Método de Massari: Se realiza una primera serie de orificios tangentes entre sí en una longitud de 45cm a 50 cm, y luego se realiza una segunda serie con centros en los puntos de tangencia anteriores. Después de finalizada la perforación y de su limpieza, se procede al llenado con materiales impermeables. Se espera hasta el endurecimiento del mortero y a continuación se avanza a la siguiente etapa.

 

 

  1. Barreras químicas horizontales

La aparición de nuevos materiales sintéticos permite la ejecución de barreras químicas (por difusión o por inyección) en las estructuras porosas de los materiales que constituyen las paredes. Para esto se utilizan materiales como silicatos y/o resinas plásticas de diversos tipos (epoxídicas, latex, poliuretanos, siliconas o de poliéster), cales o cementos osmóticos, que son introducidos en los poros de los materiales.

Estas barreras deben estar ubicadas lo más cerca posible del nivel del suelo, pero en el caso de existir muros de sótano debe colocarse a un nivel más alto para permitir el secado del muro. Para proceder a la introducción de los productos  se ejecutan agujeros a lo largo de la pared separados entre sí de 10 cm a 20 cm y con una profundidad de, aproximadamente, un tercio del espesor de la pared, perforando por ambas caras de la misma. En el caso de que se perfore de un solo lado, la profundidad debe ser de dos tercios del espesor de la pared.

Si el muro es muy heterogéneo, y no es posible conseguir una línea horizontal podemos realizar una doble fila de taladros.

Una vez finalizada la perforación comienza la introducción de los productos por difusión o por inyección.

 

  • Inyección bajo presión: el producto se introduce en la pared con la ayuda de un equipo de presión que está conectado directamente al conjunto de tubos colocados en los agujeros realizados. La presión de inyección debe ir en relación con el estado del muro. Para una mayor garantía podemos realizarlas en dos capas al tresbolillo.

inyección

Tiene la desventaja de que al ir bajo presión el líquido inyectado se introduce por los “caminos más fáciles” por lo que si el material es muy heterogéneo quizás es muy difícil garantizar un reparto uniforme. Lo mismo ocurre si el muro presenta grietas o fisuras, deberán consolidarse previamente para evitar que agua busque en estas el camino de salida. Es muy importante asegurar la penetración del producto en todo su espesor porque de lo contrario el agua reaparecerá en un nivel superior.

 

  1. Transfusión por difusión lenta: en este caso se colocan “depósitos” del producto en cada uno de los taladros situados entre el nivel terreno y el nivel al que ha llegado el agua. Esto asegura que el líquido se introducirá por capilaridad. La difusión dura los días necesarios para garantizar la correcta penetración del producto. Los muros de más de 40 cm suelen tratarse por las dos caras siempre que sea posible y los taladros se realizarán inclinados hacia el interior del cerramiento para favorecer la introducción del producto y estarán separados de 10 a 15 cm preferentemente en las juntas de mortero.

 difusión

 

Otra opción es la introducción de cilindros de resina congelada, de diámetro mayor, que al fundirse hacen que el producto penetre por capilaridad.

Los cementos osmóticos son productos minerales de finísima granulometría que de igual modo son capaces de penetrar en los materiales por capilaridad.

Hecha la aplicación, los taladros se obturan con resina o mortero hidrofugado y el revestimiento de la pared se ejecutará de forma que no puentee la humedad, por ejemplo sobre una imprimación impermeable.

 

 

  1. Electroósmosis.

 Los sistemas de electroósmosis consisten en crear un potencial eléctrico contrario al potencial capilar.

Se utiliza el fenómeno de la osmosis para favorecer el secado invirtiendo el sentido de la circulación natural del agua, de modo que es el terreno quien absorbe el agua del muro. Esto se logra colocando electrodos catódicos (negativos) en el terreno y anódicos (positivos) en el cerramiento, por ejemplo de hierro y cobre respectivamente (según la imagen), ya que al ser este segundo menos electronegativo actúa de cátodo.

electroosmosis

 

  1. Técnicas que facilitan la evaporación del agua.

Estos métodos en si no evitan las humedades de capilaridad sino que son posibles medios que palian algunos efectos de éstas. Podemos tratar las humedades favoreciendo su evaporación, normalmente desde el interior del edificio, con condiciones ambientales más controlables.

Para esto tenemos dos direcciones de tratamiento: actuar sobre los elementos constructivos mejorando su capacidad de traspiración, o intervenir sobre el ambiente, mejorando su capacidad humídica.

  1. Incremento de la transpiración.
  • Revestimientos macroporosos:

Consiste en la colocación de revocos con varias subcapas de diferentes porosidades (con menor porosidad y una red capilar más fina hacia el exterior. Así es capaz de succionar el agua del muro y desplazarla hacia el interior. Con esto facilitamos la evaporación de la superficie del elemento y la cristalización de las sales, sin causar degradación.

Las diferentes capas del revoco las conseguimos controlando la cantidad de agua en la mezcla, la granulometría de la arena utilizada y con la utilización de algún aditivo aireador.

Es importante que la velocidad de secado sea mayor que la velocidad de succión para que la evaporación del agua tenga lugar en el interior de los poros, no en su superficie, para evitar la aparición de eflorescencias.

Sin embargo, si la cristalización de las sales se lleva a cabo en el interior de la estructura porosa del material, se va taponando la red y puede conllevar la aparición de eflorescencias o incluso provocar su desprendimiento.

 

macroporoso

Otra alternativa que tenemos es aumentar la relación superficie/espesor del cerramiento, ya que a mayor superficie, mayor evaporación. ¿Cómo podemos aumentar este factor? Pues de la propia ecuación deducimos que o bien aumentando la superficie, bien disminuyendo el espesor. Para esto podemos utilizar:

  • Reducción de la sección:

Esta técnica consiste en reducir la sección absorbente sustituyendo parte del material por un espacio de aire. El agua absorbida podrá así evaporarse más fácilmente a través de las aberturas creadas, además de reducir la cantidad de agua absorbida por lo que baja la altura del agua capilar. Es una técnica poco utilizada por razones arquitectónicas, estructurales y por ser de difícil aplicación en edificios con paredes muy gruesas. Casi nunca es posible reducir tanto el muro como para que el efecto sea considerable.

 

  • Sifones atmosféricos:

Este método consiste en la introducción de tubos que facilitan el proceso de ventilación y/o secado, pues en su interior se crea un flujo de aire donde se reemplaza el aire húmedo por seco. En concreto los higroconvectores Knappen son tubos, actualmente fabricados en material poroso (cerámica porosa) o plástico, que atraen la humedad, con un diámetro interior de unos 3 cm y una longitud que oscila entre los 10-50 cm, dependiendo del espesor del muro, puesto que el sifón debe cubrir del 50 al 75% del espesor del mismo.

Se dispondrán 3 sifones por metro e inclinados hacia el exterior del muro para producir el efecto de sifonaje. El espesor del muro también determinará la inclinación con la que se coloca el tubo, ya que a mayor espesor será necesaria menor inclinación.

Como todos los sistemas tiene sus desventajas. En este caso no hay fiabilidad en los resultados que ofrece, además de que las razones estéticas condicionen su aplicación. Por otro lado, forman puentes térmicos en la parte trasera del tubo.

KNAPPEN

Otra variante ya obsoleta son los sifones Raem, que incluyen unos electrodos de cobre  unidos a una masa de plomo para incorporarle el efecto de la electroósmosis pasiva al efecto aéreo.

2. Aumento de la capacidad humídica del aire interior.

Consiste en hacer que el ambiente interior capte y elimine mayor humedad, favoreciendo de este modo el secado del muro.

  • Deshumidificación: puede realizarse con aparatos específicos o mediante la aplicación de algún revestimiento que atraiga al agua como el yeso, la cal, el gel de sílice o sales higroscópicas comerciales.
  • Ventilación: la renovación del aire interior con aire exterior (más seco) contribuye a reducir la humedad del muro. Puede considerarse un caso particular las corrientes de aire en la base del muro que veremos más adelante.
  • Climatización o calefacción del ambiente interior.

 

 

  1. Ventilación de la base del cerramiento.

La ventilación en la base de las paredes es una técnica con un gran potencial sobre todo  en edificios antiguos, siendo muy importante que la ventilación se realice con el exterior del edificio, para garantizar su funcionamiento.

La técnica consiste en la ejecución de canales en la base del cerramiento por los que se va a conducir aire exterior, gracias a la instalación de un dispositivo mecánico asociado a un ventilador que lo capta y lo impulsa. El objetivo de esta técnica es aumentar la evaporación del agua contenida en el muro gracias a ese flujo de aire.

El sistema de ventilación tiene dos sondas que miden la humedad relativa y la temperatura del aire de entrada y de salida del sistema. La extracción está controlada por ventiladores de velocidad variable que entran en funcionamiento siempre que la presión de vapor de agua de la entrada es inferior que la de salida y la humedad relativa del aire de entrada es superior a un valor predefinido.

Esta técnica debe utilizarse cuando la cota de la cimentación está por encima del nivel freático.

 VENTILACION BASE

  1. Ocultación de las lesiones.

 

  1. Recubrimiento impermeable: consiste en tapar la humedad mediante una barrera impermeable en la cara interior del cerramiento. Ésta debe ser capaz de aguantar la presión hidrostática y estar anclada correctamente, tanto al suelo como al techo, donde debería empalmar con una barrera horizontal en todo el espesor del muro, pero a un nivel superior al del terreno para favorecer la evaporación del agua. Sólo debe plantearse como última opción.
  2. Aplicación de un tabique interior separado por un espacio de aire (cámara bufa húmeda): consiste en la ejecución de un elemento resistente de poco espesor en el interior, separado de la pared unos 10 cm, sin que haya ningún punto de contacto con ella. El espacio de aire entre la pared y el elemento resistente debe tener una salida al aire exterior a través de orificios situados en diferentes niveles. La base debe ser impermeable de modo que no haya continuidad hídrica. No se recomienda ventilar el espacio de aire con el interior del edificio pues esta humedad se saturará fácilmente provocando humedades de condensación. Esta técnica tiene, entre otros, el inconveniente de la reducción de la superficie útil, que oculta la pared original y por tanto obliga a la modificación de cualquier dispositivo que estuviese ubicado en dicha pared.

 

 

 

 

Todas las técnicas de tratamiento descritas anteriormente tienen ventajas y desventajas. El corte hídrico a través de la ejecución de barreras físicas genera vibraciones que pueden causar problemas de estabilidad; la introducción de productos repelentes al agua o tapa-poros es poco eficaz cuando se trata de paredes muy gruesas y muy heterogéneas, como suele ser el caso de edificios antiguos; la aplicación de recubrimientos macroporosos tiene varias limitaciones, incluyendo no ser aplicable en paredes no revocadas; la utilización de tabique interior será eficaz con certeza si se ejecuta correctamente, pero provoca una disminución de la superficie útil.

Cabe decir que no hay un sistema ni peor ni mejor que otro sino una técnica idónea para cada intervención. Para elegir una u otra se deben analizar las posibilidades de éxito y de eficacia de cada una de las técnicas, la dificultad de ejecución y el costo de la intervención.

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One comments on “Humedades de capilaridad. Reparación
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