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Lesiones en cerramientos relacionadas con la presencia de agua. Humedades. Reparación.

Seguimos con las humedades pero ahora vamos con los pasos siguientes a seguir después de realizado un diagnóstico. Ya sabemos cuál es la causa que está provocando nuestra lesión por lo que en primer lugar intervendremos para eliminarla, pues de lo contrario toda reparación puede resultar inútil.

Esquema

De igual modo que hicimos a la hora de hablar del diagnóstico vamos a dividir en cinco tipos de humedades:

  1. De obra
  2. Filtración
  3. Condensación
  4. Accidentales
  5. Capilaridad

 

Humedad de obra

Lo mejor es prevenir que no aparezcan comprobando con un higrómetro la humedad del material antes de pasar a su revestimiento. No obstante, cuando tengamos humedades de obra  no tenemos más remedio que retirar el acabado y volver a aplicar uno nuevo una vez el soporte se haya secado.

 

Humedad de filtración

Hablemos en primer lugar del agua que se filtra a través de un paño ciego. Como dijimos en la entrada que desarrollaba el diagnóstico, las humedades de filtración son consecuencia de la penetración de agua desde el exterior hacia el interior del cerramiento por causa de la lluvia. El agua penetra en el interior o simplemente llena los poros superficiales sin profundizar en el elemento, dependiendo de la estructura porosa del material, la presión del agua y de si ésta está combinada con viento.

Por lo tanto, parece que tenemos que tratar de impermeabilizar el cerramiento con un nuevo acabado. Sin embargo, es muy importante dejar respirar al muro, es decir, no hacerlo impermeable al vapor de agua, ya que esto puede acarrear otra serie de problemas como la aparición de humedades de condensación.

Para este nuevo acabado tenemos muchas opciones: una pintura hidrófuga de poro abierto, enfoscados o revocos igualmente de carácter hidrófugo, o alicatados/aplacado de piedra, chapas metálicas o fibrocemento, etc.

No obstante, estas últimas soluciones implican un cambio en el aspecto exterior de la fachada y no siempre esto es deseable o posible (por ejemplo para fábricas de piedra o ladrillo visto que queramos mantener, edificios protegidos, etc). Para ello, también existe la opción de productos hidrofugantes, normalmente a base de siloxanos, que se aplican desde el exterior a brocha o pulverizándolos. Este producto queda adherido a la superficie, repeliendo el agua y provocando el efecto perlado.

hidrofugante

Tienen un acabado transparente. Sin embargo, dan un poco de brillo a la fachada, por lo que es mejor probarlos antes de utilizarlos. Se debe aplicar sobre la fachada seca (en equilibrio húmedo) y renovar cada 10 años.

Una vez analizado el paño ciego vamos a fijarnos en cuatro de los puntos singulares enumerados en la entrada anterior.

  1. Remates superiores: es muy común como comentamos la filtración de agua a través de petos de terraza. Dependiendo de cuál sea la causa de la filtración deberemos repararla de una u otra manera:
  • Falla la protección superior: si carece de pieza superior impermeable, o ésta está erosionada, o es de un material permeable, o bien debemos proceder a repararla o cambiarla. Si está muy deteriorada también podemos optar por superponerle a la albardilla existente una nueva de chapa metálica ahorrándonos el trabajo de demolición.
  • Pendiente insuficiente: podemos bien sustituir la pieza por otra de pendiente adecuada, bien superponerle una chapa metálica, como mencionamos anteriormente, que tenga la pendiente deseada.
  • Juntas mal selladas: cuando la albardilla está compuesta por diferentes piezas el agua se puede introducir por las juntas entre ellas o por sus bordes si no sobresale lo suficiente del plano vertical. Podemos intervenir sobre estas juntas con mortero de cemento expansivo o de resinas, o bien productos elastómeros (en función de las condiciones climáticas y del tipo de albardilla, ya que las juntas de mortero son peligrosas en zonas muy frías. Cuando se trate de piezas grandes utilizaremos material elastómero, por sus mayores dilataciones). Obviamente, también podemos optar por su reposición, aunque esta solución será más cara.

 

  1. Aleros o plataformas horizontales: cada vez que se produce el encuentro entre un elemento horizontal saliente con el plano de fachada, inevitablemente nos encontramos con una junta constructiva por la que se puede filtrar el agua. Además, añadimos que puede ascender por microcapilaridad, más si la plataforma no cuenta con una pendiente suficiente para la evacuación del agua (según el CTE ésta debe ser del 10%).

Por tanto, en primer lugar, debemos sellar correctamente la junta constructiva, siempre que el elemento se encuentre en buenas condiciones, si no, habrá que demolerlo y rehacerlo. Si no tenemos pendiente, podemos provocarla añadiendo un elemento impermeable (chapa metálica, piezas cerámicas o de hormigón). Esta pendiente ayudará al mismo tiempo a evitar las humedades de microcapilaridad ya que impedirá que el agua se estanque en el encuentro con el muro.

Es importante que aseguremos la entrega del elemento en el muro, para que exista solape del paramento sobre ella, y terminar la junta entre ambos materiales con un sellante elastómero para protegerla frente a la filtración.

También podemos crear un pequeño escalón vertical impermeable de unos 5 cm con el mismo material con el que estamos formando la pendiente (en caso de chapas metálicas: cinc, cobre, etc.). No es mala idea añadir también el sellante elastómero para afianzar la unión.

Si la plataforma fuese accesible o se tratara de zócalos de fachada podemos colocar un rodapié poco absorbente (generalmente similar al del pavimento) que cubra el solape vertical de la lámina impermeable de unos 15 cm de altura. Este rodapié debe quedar embebido en el muro para evitar filtraciones por su parte superior. En general seguiremos el criterio de la impermeabilización de cubiertas del Código Técnico.

reparacion cornisas

  1. Ventanas:

Veamos 3 puntos conflictivos presentes en una ventana: el dintel, las juntas, y el vierteaguas.

  • Dintel: es muy importante la existencia del goterón para evitar la entrada de agua. Si no existe podemos añadirle un perfil metálico que cumpla esta función.
  • Juntas practicables: en ocasiones las ventanas no cuentan con las condiciones adecuadas de drenaje y debemos intentar añadirlas, aunque esto no siempre es fácil/posible. En ese caso la única solución sería cambiarlas.

Los puntos más conflictivos los encontramos en:

–  Falta de vierteaguas exterior en la base del marco practicable

–  Falta de cámara de descompresión. Difícil de introducir.

–  Falta de drenaje de dicha cámara. Si sobresale el vierteaguas del hueco si se podría intercalar.

–  Falta de sellado de los ingletes del cerco en la zona de la cámara de descompresión que provocará que el agua acceda por las esquinas.

VENTANA2

 

  • Vierteaguas: nos referimos a la pieza horizontal que recoge el agua y que por lo tanto puede presentar los problemas mencionados en el apartado 2. Además, hay que considerar los laterales en su encuentro con el paño ciego, donde esta pieza debe estar prolongada 2 cm hacia el interior del muro o bien contar con una pendiente fuerte que conduzca el agua hacia el centro de la pieza. Tendrá sellado su encuentro con la ventana y jambas y volará lo suficiente contando con un goterón en su borde.

vierteaguas

 

  1. Balcones (con pretil de obra): lo primero que se debe tener en cuenta es que un balcón que cuenta con pretil de obra debe tratarse como si fuese una cubierta y prever la evacuación del agua de lluvia que cae sobre él. Es decir, la superficie del forjado que da al exterior tendrá que contar con impermeabilización, que además deberá prolongarse en la base del muro al menos 15 centímetros, y alrededor de los elementos de drenaje, como puede ser la gárgola que atraviesa el muro, pues de lo contrario pueden producirse filtraciones.

Si la causa que está provocando la humedad es la falta o insuficiencia de drenaje deberemos introducirla, dependiendo de la superficie a la que tengamos que dar cabida, bien con sumideros que enlacen con la red de evacuación de agua, bien con gárgolas que atraviesan el peto, que quizás sea la opción más sencilla.

Una vez solucionada la causa, para la reparación del efecto (mancha de humedad) habrá que tratar el muro con los sistemas de limpieza adecuados.

Humedad de condensación

Debido a su importancia para comprender las posibles opciones de intervención, vamos a resumir los dos factores que median para que se produzcan este tipo de humedades:

  1. Presión de vapor alta
  2. Temperaturas bajas

También vimos como dependiendo en el punto dentro del espesor del muro en el alcanzáramos esas características de presión vapor y temperatura podíamos diferenciar entre condensaciones superficiales e intersticiales. Para hablar de la reparación también vamos a mantener esta diferenciación.

  • Condensación superficial interior: siempre que nos enfrentemos a este tipo de humedades tenemos dos líneas de actuación: evitar que haya condensación o preparar la superficie para que el agua no produzca daño en ella.

Para evitar que haya condensación es importante lo que recordamos anteriormente ya que lo que tenemos que intentar es impedir que se alcance la temperatura de rocío. Para esto tenemos dos opciones: aumentar la temperatura interior del cerramiento o disminuir la presión de vapor interior.

  1. Aumentar la temperatura interior del cerramiento.

Si observamos el gráfico a continuación lo que estamos haciendo es alejarnos de la curva roja, curva de saturación del vapor de agua.

abaco 2

Para aumentar la temperatura interior del cerramiento podemos aumentar la calefacción interior, pero esto conllevará un aumento en el consumo de electricidad, además de no ser una solución permanente. También podemos intervenir sobre el muro de manera que aumentemos su aislamiento térmico, añadiéndole una capa de material aislante de un espesor tal que dependerá del aumento de temperatura que necesitemos. Sin embargo, analicemos las opciones que tenemos para aumentar el aislamiento térmico:

–  Aislamiento térmico por el interior: esta solución no es recomendable aunque a veces es la única. Su colocación es más sencilla, sin embargo, el aislamiento se ve inevitablemente interrumpido en los forjados y tabiques, por lo que no solo no solucionaríamos los puentes térmicos sino que los estaríamos acentuando. Además, efectivamente conseguiremos aumentar la temperatura superficial interior pero el vapor de agua seguirá atravesando en muro y ahora puede alcanzar la temperatura de rocío en el interior del mismo, produciéndose en este caso una humedad superficial en la antigua pared interior que tardaremos más en identificar.

Para evitar esto tenemos que utilizar materiales aislantes con barrera de vapor que impidan que éste pase a través del cerramiento y evitar por tanto que se sature en ningún punto. Sin embargo, la utilización de barrera de vapor implicará la necesidad de mayor espesor de aislamiento debido a la acumulación (por no dejarlo escapar) de vapor de agua en el interior del recinto. Por esto, si aumenta la presión de vapor también necesitaremos con una temperatura interior más alta (observa el ábaco psicométrico).

–  Relleno de la cámara de aire con espumas aislantes: esta opción puede tomarse siempre que el cerramiento cuente con una cámara interior vacía. Sin embargo, este relleno implica un estudio de la propuesta ya que se pueden ver favorecidas las condensaciones intersticiales y no resolvemos el problema, sino que lo trasladamos. Además, al igual que con el aislamiento térmico interior no solo no solucionamos los puentes térmicos sino que aumentamos la diferencia de temperatura entre el paño ciego y la zona desprovista de aislamiento. Por otro lado, es importante comprobar que la espuma ha “llenado” la cámara al completo, por ejemplo, realizando orificios en la hoja interior del cerramiento. A favor de estas dos primeras opciones tenemos que mencionar la facilidad de aplicación de las mismas.

–  Aislamiento térmico por el exterior: solucionaríamos el problema de los puentes térmicos. No obstante, esto será posible siempre que podamos variar la imagen exterior del edificio y tendremos que tener en cuenta, además, la protección de este material aislante, que en este caso se encuentra a la intemperie.

Por tanto, parece que la única opción válida sería la de colocar el aislamiento térmico por el exterior. La solución actual más sencilla en esta línea es la colocación en fachada de planchas de poliestireno solapadas y protegidas al exterior mediante un revoco de mortero armado con malla de poliéster o fibra de vidrio. No obstante, existen todo tipo de acabados como tabicón de LHD con cualquier tipo de acabado de fachada (piedra, chapados, etc.)

  1. Disminuir la presión de vapor interior.

Para disipar el vapor la única solución es la ventilación natural o mecánica. La natural puede ser permanente o temporal. Nos referimos con temporal a la que realizamos los usuarios  mediante la apertura de ventanas, pero ésta no siempre es posible, porque quizás estamos tratando con viviendas de uso temporal, como los apartamentos de playa, donde precisamente las humedades de condensación soy muy frecuentes por este mismo problema.

En cuanto a la permanente nos referimos a intervenir sobre las carpinterías de las ventanas, en sus sistemas de obstrucción, o realizando aperturas permanentes convenientemente colocadas. Se trata de aumentar la permeabilidad de las ventanas. Esta solución parece ilógica ya que puede llevarnos a pensar en una falta de confort térmico, pero a veces, sobretodo en climas húmedos, es necesario.

¿Cómo podemos modificar la permeabilidad de las ventanas? Pues mediante la eliminación de los burletes o topes de goma, o sustituyendo las propias ventanas.

De hecho como comentamos en la entrada anterior, en la que explicábamos el diagnóstico de las humedades, el cambio de ventanas por unas nuevas o la introducción de burletes podía significar la aparición de humedades de condensación que antes no existían.

En la siguiente tabla, extraída del CTE DB-HS vemos como dependiendo de la zona climática en la que estemos la permeabilidad al aire de los huecos exigida es mayor o menor. Dentro de las zonas climáticas A y B encontramos a las ciudades más húmedas: ciudades costeras, con grandes ríos, etc. Podéis comprobarlo en la Tabla D.1. Zonas climáticas del CTE DB-HE.

 tabla HE

 

tabla zonas climáticas

La otra alternativa es la de poner rejillas permanentes pero quizás esto perjudique al confort térmico, ya que disminuirá la temperatura interior del recinto. Por ello, esta solución podemos aplicarla sólo para estancias que no sean de reposo: cocina, baños.

En caso de locales de reposo tendremos que optar por la ventilación temporal, a menos que la humedad sea muy exagerada en cuyo caso podemos recurrir a aparatos deshumificadores.

La otra solución alternativa que hablamos era preparar la superficie para que el agua no produzca daño en ella. Si no podemos evitar la condensación podemos intentar que al menos ésta no nos produzca lesión en nuestro paramento. Esto consiste en hacer del cerramiento una superficie pulida e impermeable que no absorba el agua que se condensa en su superficie y que ésta pueda ser limpiada con facilidad. Este acabado puede ser desde un esmalte, un alicatado o terminaciones en chapados de piedra o plásticos.

No obstante, cuando el problema sea el agua condensada sobre las ventanas que resbala sobre la superficie, habrá que introducir una canaleta de recogida en la parte inferior de las carpinterías.

En todos los casos después de eliminar la causa que está provocando la lesión habrá que reparar el daño que ésta ha provocado. Las manchas o desprendimientos del material de acabado se repararán mediante la reposición de estos una vez el paramento haya secado.

 

  • Condensación Intersticial

Ya de por si resulta un proceso patológico más complicado que la condensación superficial ya que la temperatura de rocío se alcanza en el interior del muro y tardamos más, por tanto, en ver los síntomas de la lesión.

En este caso sólo tenemos una alternativa de intervención para evitar la condensación y es evitar que se alcance la temperatura de rocío en ningún punto del cerramiento. Para ello podemos:

  1. Aumentar la temperatura general del cerramiento: aumentando su coeficiente de aislamiento, añadiendo aislamiento térmico por su cara exterior como vimos anteriormente o por el interior de la cámara siempre que se haya realizado un estudio previo de las condiciones del cerramiento, y éste lo permita. Sin embargo, nunca podremos solucionar el problema añadiendo aislamiento por el interior.

Es fundamental solucionar los puentes térmicos, ya que comúnmente es en estos puntos donde se produce la condensación por lo que en este caso no tendremos más remedio que aplicar el aislamiento por el exterior, pudiéndose realizar puntualmente en dichos puentes.

  1. Disminuir la presión de vapor de agua. Para disminuirla podemos recurrir a los sistemas de ventilación que vimos en el apartado de condensación superficial interior. En este caso también tenemos la alternativa de poner una barrera de vapor en el interior del recinto, que impide el paso del vapor a través del cerramiento y disminuye la temperatura de rocío por lo que es más difícil que se alcance ésta.

No obstante, esta barrera puede provocar la acumulación de vapor en la superficie del elemento produciéndose en este caso condensación superficial. Debemos por tanto hacer un estudio previo de los gradientes y de la permisividad al vapor de la barrera que vamos a poner.

Esta barrera puede ser cualquiera de los acabados mencionados anteriormente, o paneles de acabados plásticos, planchas de cartón yeso con laminados vinílicos.

Aparte de esto tenemos que hablar del caso, también desarrollado en la entrada de Diagnóstico, de condensación sobre tubería empotrada en tabiques delimitadores de espacios con diferente presión de vapor. En este caso, no habrá más remedio que picar para alcanzar la tubería y aplicarle espuma plástica o fibra de vidrio con barrera de vapor exterior y volver a taparla. Esto es posible siempre que el espesor del tabique y el diámetro de la tubería lo permitan. Si no es así, no tendremos más remedio que realojar la tubería en otro lugar donde haya las condiciones adecuadas.

 

  1. Fachadas ventiladas: esto implica poder disipar el vapor de agua antes de que alcance la temperatura de rocío en el interior del cerramiento. Si esta cámara no existe podemos crearla añadiendo en el interior del recinto un nuevo tabique que deje una cámara en su interior (doble muro con cámara). Ésta debe estar ventilada con el exterior, para que de esta forma se disipe el vapor de agua.

También es posible, si la imagen exterior del edificio lo permite, añadir la cámara ventilada por el exterior del edificio, colocando una nueva hoja por este lado separada de la existente. Obviamente, esta nueva hoja debe ser resistente a agentes exteriores y demás prestaciones a las que va a ser sometida. En este sentido tenemos chapados de piedra ventilados y paneles de chapa metálica o de fibrocemento, los cuales, ya que modificamos la imagen exterior, podemos complementar con un aislante térmico.

 

  • Condensación higroscópica:

Para reparar este tipo de humedades tendremos que deshacernos de las sales higroscópicas que hay en la superficie. Para ello, lo más fácil sería eliminar el acabado superficial que tengamos demoliéndolo y saneando la superficie. Tendremos cuidado con no dejar ninguna zona afectada, para ello podemos provocar vapor de agua y comprobar la humedad del paramento en distintos puntos.

Cuando no podamos eliminar el acabado por motivos históricos por ejemplo, procederemos a humedecer el paramento para disolver las sales y  absorber la humedad mediante apósitos o arcillas, fieltros, etc.

Todo esto suponiendo que la fuente de aparición de las sales en la superficie (humedades de filtración o capilaridad) ha sido eliminada anteriormente.

 

Humedad accidental

En este caso la humedad se basa en la rotura de algún conducto de abastecimiento de agua o de la red de saneamiento y la reparación será puntual, sustituyendo el elemento roto o deteriorado y la zona que se ha visto afectada por la humedad.

Los motivos que han podido llevar a la rotura del elemento pueden ser varios: sobretensión, corrosión o alguna acción mecánica sobre el mismo.

Con rotura por sobretensión nos referimos cuando los tubos no han sido colocados con la holgura necesaria para que puedan dilatar. Para repararlo tendremos que sustituir el tubo además de añadirle algún tipo de coquilla que le dé holgura respecto al cerramiento. Esta intervención no será fácil porque tendremos que dejar todo el conducto al aire.

La rotura por acción mecánica es provocada por el mismo problema que anteriormente, por la falta de holgura respecto al cerramiento.

La reparación por corrosión ya conlleva un análisis del motivo de la corrosión. Tendremos que analizar los materiales de los que están hechos los conductos así como el líquido que transportan. Si ahí es donde está el problema no tenemos más remedio que cambiar la instalación al completo ya que es muy probable que vuelva a suceder en otro punto.

Otros motivos que pueden haber causado la corrosión pueden ser: la aparición de un par galvánico al estar en contacto dos elementos metálicos (lo solucionaremos introduciendo un manguito de plástico en la unión que separe ambos elementos), por la presencia de una humedad que ha provocado corrosión en la superficie exterior del conducto (para lo que aplicaremos una imprimación anticorrosiva y una coquilla de protección.)

Humedades de capilaridad

Las reparaciones posibles para humedades de capilaridad la vamos a analizar por separado, ya que queremos extendernos en mayor medida al ser un tema más complejo. Por ello le dedicaremos una entrada exclusiva que estará en nuestra web próximamente.

One comments on “Lesiones en cerramientos relacionadas con la presencia de agua. Humedades. Reparación.
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